¿Es seguro viajar a México?

Si hace algunas semanas nos planteábamos la cuestión de si era seguro viajar a Marruecos, ahora nos lo preguntamos con respecto a México. Ciertamente no se trata de situaciones comparables, ya que en el caso de Marruecos existen una serie de problemas de seguridad de naturaleza bien diferente al caso de México, especialmente en lo relativo a la posibilidad de atentados terroristas, posibilidad que no existe en estos momentos en el país azteca, siendo su mayor preocupación, sin embargo, la ola de violencia que se ha desatado como consecuencia de la guerra abierta entre el Gobierno de Vicente Calderón contra las mafias del narcotráfico.

Obviamente México, al igual que Marruecos, comparte una serie de problemas de seguridad ciudadana que se pueden considerar como crónicos, enquistados en su sociedad y que forman parte de los riesgos que existen a la hora de viajar a esos países, como es el caso, por ejemplo, de la pequeña delincuencia y hurtos a turistas. sin embargo, aquí nos referimos a los grandes problemas de seguridad ciudadana que pueden llegar a afectar a la integridad física de quienes viajan a estos países, que en el caso de México comienzan a ser alarmantes por la intensidad de los mismos y el carácter bárbaro que muchas veces adquieren, si bien, todavía no han afectado en los últimos meses a ningún turista, algo que, sin embargo, no debería descartarse en un futuro.

Efectivamente, hace unos días a todos alarmaba el ataque mediante cócteles molotov a un club de Cancún, ataque en el que murieron ocho personas, seis mujeres y dos hombres que se encontraban en el interior del local (una especie de club social que contaba con servicios varios como un balneario), y que parece responder a un ajuste de cuentas entre extorsionadores y extorsionados (en este caso el club “Castillo del Mar”, el cual, hace unos días, había sido víctima de extorsiones por parte del cartel de los “Zetas”). Ninguna de las víctimas era turista y, además, el ataque se produjo fuera de la zona hotelera, pero el nombre de Cancún asociado a este tipo de ataques comienza a ser preocupante y, sin duda, a muchos puede hacer plantearse este lugar paradisíaco como destino turístico.

El sector hotelero de la zona se ha apresurado a manifestar que se trata de un hecho puntual sin trascendencia para la actividad turística de la zona, aunque, sin embargo, otras voces manifiestan que los narcos se están acercando cada vez más a las grandes zonas turísticas, un terreno que hasta ahora tenían vedado por la fuerte presencia policial en estas zonas y el interés de las autoridades mexicanas por proteger una de las fuentes de ingresos más importantes del país, siendo un ejemplo de este avance hacia las zonas turísticas por parte de los narcos el ataque con una granada de hace varias semanas en un local de ocio de Puerto Vallarta, ataque en el que murió una persona y una veintena de personas resultaron heridas, esta vez sí turistas. Realmente, estas otras voces que advierten sobre el avance de los narcos en zonas turísticas resultan inquietantes, más aún si en esta escalada de violencia los carteles de la droga decidieran poner en jaque a la economía mexicana atacando a la “joya de la corona” que es el turismo para aquel país.

En cualquier caso, la situación por ahora no parece preocupante en exceso, pero es conveniente seguir el curso de los acontecimientos si se tiene programado visitar alguna de las zonas especialmente turísticas de México e informarse convenientemente visitando, por ejemplo, la página del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación español, donde se encontrará información sobre las prevenciones y medidas de seguridad a la hora de viajar a aquel país que puede resultar muy útil, especialmente si se viaja a las zonas donde se concentran las disputas entre carteles de la droga, zonas que, por ahora, están bastante alejadas de los grandes centros turísticos.

¿Es buen momento para viajar a Argentina?

Los recientes acontecimientos en Argentina contra intereses españoles (la expropiación de las acciones de la española REPSOL en la porteña YPF, por ejemplo) nos llevan a plantearnos esta pregunta ante una creciente espiral antiespañola que se está viviendo en el país argentino, orquestada claramente desde el gobierno de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner que está apuntando directamente contra los españoles en una estrategia populista, típicamente peronista, en la que es necesario buscar un enemigo exterior para justificar las consecuencias económicas de una desastrosa política interior en todos los órdenes.

Ahora le ha tocado a los españoles, pero hace unos meses le volvió a tocar a los británicos con el manido tema de Las Malvinas y el reclamo de su soberanía por parte de Argentina, un reclamo que, curiosamente, se reaviva en los tiempos de crisis del país porteño de forma recurrente y que llegó a conducir a Argentina a una guerra en 1982 con Gran Bretaña que condujo a los argentinos al desastre. Y es que, con aquellos antecedentes frente a uno de los ejércitos más poderosos del Planeta, Cristina Fernández pronto envainó la espada contra el inglés para apuntar hacia otro objetivo más seguro y fácil de lograr: los intereses españoles en Argentina.

No cabe duda de que Argentina puede hacer de su capa un sayo con sus recursos naturales, estando en todo el derecho para hacer lo que ha hecho. Sin embargo, no es menos cierto que la intervención de YPF se ha hecho de la forma menos apropiada y con un claro talante agresivo exclusivamente hacia REPSOL por ser española. Ahora no son ni los “yanquis” ni los ingleses: son los españoles. Pudiendo haber hecho una “OPA” para adquirir el capital de REPSOL, que es como actúan los países civilizados, o pudiendo haber expropiado parte de las acciones de REPSOL y parte de las acciones de, por ejemplo, la Familia Eskenazi, lo cierto es que la Presidenta de Argentina optó por lo más populista que era acusar de todos los males energéticos de Argentina a REPSOL y a los españoles (ampliamente calificados como “colonialistas” en los cenáculos kirchneristas en los últimos días), todo ello aderezado con burlas hacia las instituciones españolas y el maltrato hacia los empleados de REPSOL, expulsados como delincuentes de la sede de YPF horas después de la expropiación.

Y es que el matonismo del que hace gala Cristina Fernández, equiparable al de Chávez en Venezuela, necesita de un chivo expiatorio que en estos momentos es España, algo que amenaza con aumentar dado que los intereses empresariales españoles en Argentina son muchos (España es el país con más inversiones en el país porteño) y la errática y desastrosa política económica y social de la Presidenta Argentina necesita de más dinero para subsidiar un país que se dirige inexorablemente a la ruina. Así pues, España y los españoles están en el punto de mira del peronismo y de sus jóvenes cachorros agrupados en “La Cámpora”, una oscura organización juvenil equiparable en sus modos y formas a las “SA” de la Alemania nazi, con una cabeza visible llamada Áxel Kicillof, un joven Viceministro de Economía, de claras convicciones marxistas y cuyo único mérito en política económica ha sido arruinar a “Aerolíneas Argentinas” tras robárselas directamente al español “Grupo Marsans”. Y es que de robo se puede hablar sin temor a equivocarse, tal y como lo hace el contundente editorial de “The Wall Street Journal”, un robo y un expolio en una historia de mentiras oficiales, tantas veces repetidas en la historia Argentina y que hoy tiene como víctima a los españoles como cabezas de turco del momento.

Se ha dicho desde el oficialismo argentino que la expropiación de REPSOL se justifica por la falta de inversiones de la compañía española y el vaciamiento de YPF, repartiéndose beneficios desde REPSOL sin reinvertir, afirmaciones que ocultan la verdad de un país acostumbrado a la corrupción y al pillaje como enseña y costumbre de sus políticos. De no haberse invertido en tecnología no se hubiesen descubierto yacimientos como el goloso “Vaca Muerta”, ocultándose al mismo tiempo que fue la Familia Kirchner la que obligó a REPSOL a destinar el 90% de sus beneficios a dividendos para enriquecer a sus buenos amigos los Eskenazi. Toda una historia de corrupción y expolio institucional a los argentinos que no es ajeno a la Historia del país.

Así las cosas, la deriva populista y nacionalista de Argentina que ha situado en su punto de mira a los españoles, desaconseja en todo punto, por lo menos durante algún tiempo, a viajar a aquel país, un país, por lo demás, en el que el desavastecimiento alimentario, el incremento de la delincuencia callejera y de la violencia, la asistencia sanitaria de mala calidad, la escalada inflacionista y de precios de una economía que se acerca a pasos agigantados a la de la Cuba de los Castro, y en el que, desde luego, los españoles son cada vez menos bienvenidos.

En cualquier caso, existen otros destinos muy cerca de Argentina y de gran atractivo, como es el caso, por ejemplo, de Chile o Perú, países en los que los españoles no somos utilizados con fines políticos ni se fomenta el odio contra nosotros. Habrá que esperar acontecimientos, pero, por lo pronto, no resulta recomendable viajar a Argentina en estos momentos, un país carente de seguridad jurídica y en el que cualquier cosa puede pasar en cualquier momento, especialmente si se es español; podemos vernos atrapados en una desagradable situación que es más que recomendable evitar a la vista de la Historia reciente de un país convulso y especialmente inestable.