Los ciudadanos chilenos no necesitarán visa de turista para viajar a EE.UU

Una de las diferencias más notables entre EE.UU. y la Unión Europea es que los primeros constituyen un país, mientras que la segunda no. Algo tan obvio se pone de manifiesto en los tiempos que corren de crisis económica, siendo que, efectivamente, los EE.UU. actúan como un verdadero país, mientras que la Unión Europea se viene caracterizando por la indecisión y la incoherencia en sus medidas.

Esto mismo se ve en el sector turístico. Si hace unos meses anunciábamos la campaña publicitaria de los EE.UU. para captar turistas latinoamericanos, conscientes los norteamericanos del gran mercado turístico en los países emergentes del sur de América, no podemos decir lo mismo de la Unión Europea. Efectivamente, esta última permanece ciega frente al océano de posibilidades económicas que supone el turismo latinoamericano, con países que llevan años creciendo económicamente sin parar y cuyos ciudadanos están ávidos de viajar y gastar su dinero descubriendo nuevos países que, hasta ahora, les estaban vetados por las políticas migratorias.

Así, mientras que los ciudadanos peruanos, chilenos o colombianos, por ejemplo, tienen cada vez más fácil el viajar por turismo a los EE.UU., por el contrario, la Unión Europea no para de ponerles trabas, con la exigencia de un Visado Schengen prácticamente imposible de conseguir por un ciudadano medio de esos países emergentes, y no por falta de recursos económicos suficientemente acreditados, sino por la ceguera de unos consulados anquilosados en el denegar de forma automática visados de turistas a quienes no sean prácticamente millonarios. Con ello, la Unión Europea está perdiendo unas valiosas divisas en forma de turistas de las que se están beneficiando otros países, como el caso que nos ocupa de EE.UU. o, también, por ejemplo, el de Rusia, país que recientemente ha exonerado de la exigencia de visado a los ciudadanos peruanos.

Nos alegra la noticia de que los EE.UU. hayan suprimido la necesidad de visado para los ciudadanos chilenos, lo cual viene a confirmar lo indicado y a poner de manifiesto la ceguera e inoperancia de la Unión Europea en estas lides, desperdiciando unas posibilidades de negocio inmensas para un sector turístico europeo especialmente maltrecho.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alfredo Moreno afirmó que “han recibido la comunicación del Departamento de Estado con el cual han nominado a nuestro país como el primero de Latinoamérica en acceder al denominado Visa Waiver Program”.

Chile podría convertirse el año que viene en el primer país latinoamericano en tener este beneficio en el gobierno de Obama. “Sin duda es una muy buena noticia, porque va a facilitar el intercambio de personas, los viajes de chilenos a Estados Unidos, y va también a colaborar con una mejor integración y colaboración entre ambos países”, expresó el Presidente del país trasandino, Sebastián Piñera.

Los impenetrables lugares sagrados del Islam

Dejamos atrás la fiesta de “Aid El Kebir” musulmana (“La Gran Fiesta”), una celebración en la que se conmemora el avasallamiento de Abraham a Dios, quien le ordenó sacrificar a su propio hijo Ismael para probar su sumisión a Dios. Esta celebración, la más importante del Islam, es un buen motivo para hacer un recorrido por los lugares más sagrados de esta religión, lugares venerados y llenos de significado para los musulmanes, lugares místicos llenos de encanto que, de poder visitarse por los no muslmanes, supondría una oportunidad única en la vida para adentrarnos en las entrañas mismas del Islam.

Conocido por todos, el lugar más sagrado para el Islam es La Meca, la ciudad Saudí a donde los musulmanes tienen que peregrinar por lo menos una vez en la vida y que vio nacer al Profeta Mahoma. Visitada cada año por millones de peregrinos, La Meca constituye la ciudad más santa para los musulmanes, el lugar que alberga la “Kaaba” o “Casa de Dios”, la cual, a su vez, custodia el objeto más sagrado para los musulmanes: “La Piedra Negra”.

Efectivamente, La Meca es la ciudad sagrada más visitada por los musulmanes, especialmente el “Du l-hiyya” o “el de la peregrinación”, que es el duodécimo mes del calendario musulmán y en el que los musulmanes peregrinan a La Meca, siendo el décimo día de ese mes cuando los musulmanes celebran el “Aid El Kebir” o “La Gran Fiesta” o “Fiesta del cordero”, en la que se sacrifican corderos en conmemoración del que sacrificó Abraham en lugar de su hijo Ismael por orden divina. Este mes varía a lo largo de los años, ya que el calendario musulmán es lunar, a diferencia de lo que ocurre con el gregoriano, siendo que este año el “Du l-hiyya” viene a coincidir con nuestro mes de noviembre.

Esa peregrinación (“Hajj”) es masiva durante este mes, peregrinación que deben realizar los musulmanes al menos una vez en la vida, siempre que la salud y los recursos económicos lo permitan, con el objetivo de cumplir con el rito del “Tawaf”, el cual consiste en caminar a la izquierda alrededor de la “Kaaba” siete veces, ataviados de túnicas blancas sin costuras, intentando tocar y besar “La Piedra Negra” siete veces. Este ritual constituye todo un espectáculo visual en el que oleadas de creyentes giran en torno al cubo negro que es la “Kaaba”, un antiguo edificio de piedra cubierto de una tela negra bordada en oro hacia el cual (“Alquibla”) todos los musulmanes oran cinco veces al día y que custodia la tan deseada “Piedra Negra” enmarcada en su brillante marco de plata, evocando al mismísimo ojo de Dios, siempre vigilante.

La “Kaaba” y la “Piedra Negra” se encuentran ubicadas en el centro de la explanada circular de mármol (“mataf”) de “Masjid al-Haram”, la mezquita más grande del Mundo y el primer lugar santo del Islam. Esta mezquita data del año 638, cuando el aumento de los musulmanes llevó al califa Umar ibn al-Jattab a ampliar el lugar, si bien, a lo largo de los siglos, ha ido experimentando modificaciones, datando la actual estructura de 1570.

A pocos metros de la “Kaaba” se encuentra el “Pozo de Zamzam”, otro lugar sagrado para el Islam. Se dice que este pozo fue abierto por el Ángel Gabriel, para salvar a Agar y a su hijo Ismael de morir de sed en el desierto, por lo que se le conoce también con el nombre de “Pozo de Ismael”. Todos los musulmanes que peregrinan hasta La Meca recogen agua de este pozo de 35 metros de profundidad para llevarla a sus lugares de origen, y procuran sumergir en sus aguas el sudario con el que serán amortajados cuando mueran.

Otros de los lugares sagrados para el Islam son la población de Mina y el Monte Arafat. Estos dos lugares son visitados por los peregrinos que viajan a La Meca: en Mina se encuentra un muro de 26 metros que representa al diablo, al cual los musulmanes apedrean lapidándolo; después de Mina, los peregrinos visitan el Monte Arafat, de 70 metros de altura, lugar destinado a la oración y donde se cree que fue donde el Profeta Mahoma pronunció su discurso final.

Después de La Meca, el segundo lugar más sagrado para los musulmanes es la ciudad también saudí de Medina, situada, como La Meca, en la región de Hiyaz. Medina debe su carácter sagrado por el hecho de que Mahoma, cuando huyó de La Meca, recibió en ella refugio y su mensaje fue escuchado. En esta ciudad está enterrado Mahoma, de ahí que también sea ciudad de peregrinaje para los musulmanes; precisamente fue enterrado en el patio de lo que fue su casa, lugar en el que ahora se alza la “Mezquita del Profeta” o “Masjid Nabawi”.

A diferencia de lo que ocurre con La Meca, algunas zonas de Medina sí son visitables, no así su parte central, cuyo acceso a los no musulmanes está totalmente prohibida, penándose incluso la infracción de esta prohibición con penas de prisión, por lo que los viajeros han de tener sumo cuidado si deciden visitar esta ciudad.

En Medina es indispensable visitar la ya mencionada “Mezquita del Profeta” o “Masjid Nabawi”, lugar en el que está enterrado Mahoma, estando el acceso al mismo, obviamente, vetado para los no muslmanes, aunque sí son visitables los lugares de descanso de algunos mártires del Islam. En los alrededores de la Mezquita nos vamos a encontrar con una amplia oferta para el turista, como tiendas, restaurantes y hoteles, siendo, además, uno de los lugares más seguros del Islam para el viajero occidental.

Medina, además de ser el lugar desde el cual Mahoma inició la primera peregrinación a La Meca (“Hajj”), tiene una importancia vital en la Historia del nacimiento y desarrollo posterior del Islam. Efectivamente, aquí fue donde Mahoma encontró refugio, expulsado de la ciudad politeísta de La Meca (iniciando así la “hiyra” o migración que dará el nombre al primer año del calendario musulmán como “Año de la Hégira”), pero, además, en Medina (por aquel entonces llamada Yatrib), Mahoma reunirá a su primer grupo de seguidores, construyendo en las inmediaciones de la ciudad la “Mezquita de Quba”, la cual será la primera mezquita cuyo modelo arquitectónico (con un edificio precedido de un gran patio) sirvió en lo sucesivo como modelo para la construcción de las mezquitas.

Finalmente, el tercer pilar sagrado sobre el que se asienta el Islam es la Mezquita de “Al-Aqsa”, cuyo nombre se podría traducir como el de “Mezquita Lejana”, denominación que se debe al Corán, en concreto a su capítulo llamado “El trabajo nocturno”,donde se dice que Mahoma viaja de La Meca a la “mezquita más lejana” para subir al cielo, de ahí que esta Mezquita sea el tercer lugar más sagrado para los musulmanes.

Efectivamente, la tradición musulmana establece que el Profeta Mahoma subió al Cielo desde la actual “Explanada de las Mezquitas” de Jerusalén el 621 d. C., lugar en el que se ubica la Mezquita de “Al-Aqsa”, la cual, a su vez, fue construida sobre las ruinas del “Templo de Salomón”. Y es en la llamada “Explanada de las Mezquitas” donde se encuentra la “Cúpula de la Roca”, uno de los lugares más representativos de Jerusalén que alberga en su interior la piedra sobre la que Abraham se dispuso a sacrificar a su hijo (Ismael, y no Isaac, según el Corán); desde esa misma piedra fue elevado Mahoma al Cielo, según la tradición musulmana. La “Explanada de las Mezquitas” es visitable por los no musulmanes, pero no así la Mezquita de “Al-Aqsa”.

Precisamente una de las causas de la tensión entre judíos y musulmanes con respecto a Jerusalén se centra en la ubicación de la Mezquita de “Al-Aqsa”, la cual se asienta sobre las ruinas del Templo de Salomón, cuyo único vestigio es el llamado “Muro de las Lamentaciones”, un lugar sagrado para ambas religiones imposible de compartir y al que actualmente los judíos tienen vetado el acceso por ser el tercer lugar más sagrado del Islam.

Como hemos visto, las entrañas mismas del Islam resultan impenetrables para los no musulmanes, lugares prohibidos en los que concentran las esencias de una religión que siempre resulta inhóspita para los occidentales, casi hostil, celosa siempre de sus más sagradas reliquias y tradiciones, de sus lugares santos, vetados siempre a quienes se acercan a ellos para, simplemente, satisfacer su curiosidad.

Cómo viajar a Cancún

Una vez que llegues a Cancún, lo harás al Aeropuerto Internacional de Cancún, el cual dispone de muy buenas conexiones para el traslado al hotel (el Aeropuerto Internacional de Cancún es el segundo más importante de México en tamaño, pero es el que más tráfico aéreo recibe de todo el país, ya que presta servicio a toda la zona de Quintana Roo, la zona más turística de México. Está situado a unos 16 km de Cancún). En este sentido, una buena opción es KINMONT, empresa de transportes que no sólo realizará los traslados desde y hacia el aeropuerto de Cancún, sino que, también por muy buen precio, nos ofrece movilidad por toda la zona. Puedes visitar su página oficial para más información.

También tienes la posibilidad de coger un taxi, ya que en Cancún vas a encontrar una infinidad de ellos. Eso sí, pregunta siempre el precio antes de subirte y, si te atreves, regatea un poco. El precio del taxi desde el aeropuerto al centro de Cancún viene a estar en unos 150 pesos.

Igualmente, es muy recomendable la opción de los autobuses de línea, ya que este servicio en Cancún funciona muy bien. Desde el aeropuerto hasta la zona hotelera existen dos líneas: “Turicun” y “Autocar”. Sin embargo, estos autobuses no te conducirán directamente a tu hotel, sino a la estación de autobuses correspondiente, ya que no hacen paradas intermedias, por lo que sólo te los recomendamos si tu hotel está cerca de la correspondiente estación de autobuses.

Finalmente, puedes alquilar un coche en el propio aeropuerto para desplazarte a tu gusto por Cancún y alrededores y no estar pendiente de los horarios y rutas de los distintos tours turísticos. Obviamente, esta opción es la que más libertad te va a dar a la hora de moverte por la zona.

En cualquier caso, si has contratado un paquete de viajespaquete de viajes, la recogida del aeropuerto va a estar incluida, por lo que no habrás de preocuparte por este extremo. Si, por el contrario, no optas por alquilar un coche o no tienes incuida la recogida en el aeropuerto en el viaje que hayas contratado (asegúrate siempre de este extremo antes de contratar), lo más recomendable es que reserves con antelación la recogida en el aeropuerto a través de los servicios oficiales que te recomiendan en el Aeropuerto Internacional de Cancún, por razones de seguridad.

Una vez que hayas llegado al hotel en que te alojes, el cambio de moneda lo podrás hacer allí directamente. Puedes obtener tanto dólares USA como pesos mexicanos, monedas que podrás usar de forma indistinta con toda normalidad. Para los pagos se admite en la mayoría de lugares la tarjeta de crédito, una forma de pago muy recomendable, ya que te evita llevar importantes cantidades de dinero encima.

Para moverte por Cancún (salvo los desplazamientos organizados en tu paquete de viajespaquete de viajes) tienes la opción de alquilar un coche, ya que, tal y como te indicamos, te da una amplia libertad a la hora de organizar tus visitas y desplazamientos por Cancún.

También tienes como una de las mejores opciones para moverte por Cancún los autobuses, ya que esta ciudad cuenta con un excelente servicio (a diferencia de lo que ocurre en el resto de México). Efectivamente, los autobuses de línea en Cancún funcionan muy bien, existiendo dos empresas que los prestan: “Turicun” y “Autocar”, tal y como te indicábamos anteriormente. Estos autobuses de línea prestan su servicio durante 24 horas por toda la zona hotelera, por un precio de unos 5 pesos, por lo que son ideales para moverte por esa zona y ahorrar; además, no hay posibilidad de perderse con ellos, ya que todos llevan una misma dirección en la única carretera que existe. En todo caso, exige tu billete de autobús al pagar, ya que en ocasiones pasan algunos revisores pidiendo el billete. Asimismo, te recomendamos que el pago lo hagas en pesos y que lleves el importe exacto, entre 4,50 y 5 pesos.

Para moverte por Cancún también tienes la opción del taxi, aunque aquí has de tomar algunas precauciones adicionales. Las tarifas están preestablecidas, aunque te puedes encontrar con sorpresas en cuanto a las variaciones de precios, por lo que te recomendamos que preguntes el precio antes de subir y que quede bien establecido si el monto se fija en pesos o en dólares. Igualmente, anótate el número de la matrícula del taxi y el de licencia antes de subir, no cuentes dinero dentro del taxi ni saques objetos de valor durante el trayecto, ni aceptes que durante el trayecto se suban terceras personas al taxi. Si puedes evitar el uso del taxi en Cancún mucho mejor, salvo que se trate de servicios recomendados en el propio hotel o el aeropuerto, ya que últimamente están aumentando los asaltos y robos a turistas en los taxis.

Salvo esas advertencias con respecto a los taxis, podrás comprobar que Cancún es un lugar muy seguro, donde se cuida al turista y todo está orientado hacia él. Disfruta de tu viaje a Cancún con toda tranquilidad.